sábado, 29 de noviembre de 2014

La princesa amarilla en el Empire



Un concierto
Sinfónico Coral
y una ópera de
Camille Saint-Saëns







Escribe: Alvarez Castillo



Previo a la representación de la ópera de Camile Saint-Saëns, se brindó un concierto coral de alta calidad y de tono intimista, dedicado a composiciones francesas de los siglos XIX y XX. Las obras elegidas para la primera parte reflejan un selecto gusto y la participación de los integrantes del ensamble coral se hizo acreedora de entusiastas aplausos. Recital que por sí justificaba la asistencia en el Teatro Empire.


La segunda parte –de alguna manera el plato principal debido a que esta ópera no aparece en el repertorio de las compañías que regularmente apreciamos en nuestro medio– continuó por el buen camino.


El nombre completo de este renovador de la música del siglo XIX es Charles Camille Saint-Saëns. Nació en la capital de Francia en 1935, falleciendo en 1921 en la ciudad de Argel, en ese entonces colonia de su país. No sólo fue un importante compositor y virtuoso pianista, sino que también se destacó como director de orquesta y maestro de quienes fueron posteriormente importantes compositores, entre ellos: Gabriel Fauré y Andres Messager, además de ser uno de los fundadores de la Société Nationale de Musique.


En esta ópera de música ligera y graciosa, recorre el argumento la fascinación por el lejano Oriente propia de la mirada occidental de ese período. Ese mundo pleno de exotismo atrajo la atención tanto a filósofos como de artistas pertenecientes a diversas artes. Recordemos a los impresionistas y post-impresionistas.


Saint-Saëns fue una personalidad de una riqueza intelectual y creativa que asombra. La mente inquieta de un renacentista en el siglo de la Revolución Industrial, hacen de él una personalidad destacada en amplio sentido del término cultura. Agregamos, como nota de color, que fue el primer compositor notable que escribió música para el cine: L'Assassinat du duc de Guise (El asesinato del duque de Guisa), un corto de 15 minutos filmando en Francia en el año 1908, bajo la dirección compartida de André Calmettes y Chales Le Bargy

La princesse jaune, título original, es una ópera cómica en un acto y cinco escenas estrenada en París en el año 1972. Tiene la particularidad de haber sido la primera ópera de este gran compositor francés en ser estrenada, no obstante de ser la tercera en orden compositivo. Con esta creación se inicia la relación artística de Saint-Saëns con el libretista Louis Gallet, con quien lo uniría también un lazo de amistad.


En esta velada, se desempeñaron como solistas la soprano Lucía Alonso y el tenor Matías Klemm. La dirección musical fue de Leandro Soldano, acompañado por Fernando Heinsius en dirección escénica y Teresa Duggan en coreografía, todos merecedores del saludo de Arte en Baires.



Sinopsis de Prensa:

Primera parte:

Gabriel Fauré: Cantique de Jean Racine
Hector Berlioz: Villanelle
Erik Satie: L'omnibus automovile (solista Pablo Urban)
Gabriel Fauré: Pavanne
Les Berceux (solista Stephanie Rivas)
Erik Satie: Je te veux (solista Stephanie Rivas)
Gabriel Fauré: Madrigal

Segunda Parte:

Camille Saint Saens:
La Princesa amarilla (ópera en 1 acto)


SINOPSIS:

La historia sigue a Kornélis, un estudiante que está fascinado por todas las cosas japonesas, y su prima Léna, quien está enamorada de Kornélis. Kornélis, sin embargo, está demasiado obsesionado con su retrato de Ming, una muchacha japonesa, para darse cuenta de los afectos de su prima por él. En un sueño fantástico causado por una poción, Kornélis se ve transportado al Japón. Al principio entusiasmado, al final se desilusiona conforme se va dando cuenta de que él está enamorado de Léna.








viernes, 28 de noviembre de 2014

A puerta cerrada, un clásico del siglo XX


Sartre vigente
en nuestra
contemporaneidad







Escribe:
Alvarez Castillo


Hace algunos meses apreciamos una nueva puesta de este clásico del siglo XX y de Jean-Paul Sartre. Una interesante nueva visita al texto que se vio en el Teatro El laberinto del Cíclope bajo la dirección de Adrián Tórtora, conduciendo a un grupo de cuatro jóvenes actores.


Dentro de este grupo distinguimos la labor de Flor Inchauspe y nos atrevemos a señalar que, en nuestra consideración, la actuación de Vanesa Calaresu de alguna manera aparece impostada, como sobre-actuando el personaje.



Los personajes entran, cada uno en su momento, con brusquedad en la obra, reconociendo esa realidad distinta que se abre luego de la muerte. El que se exhibe impertérrito es el mayordomo de esa sala, en la actuación de Rodrigo Serra. Silvio Parapugna cierra correctamente este elenco.

Nunca debemos obviar que la obra de Sartre es teatro de tesis, sobre buena literatura, y esto siempre solicita una atención especial. A semejanza de cuando somos espectadores de teatro clásico, cada palabra esta sopesada no sólo por el artista sino que también por el filósofo.

Elogiamos la iluminación, en la puesta los cambios de luz indican acertadamente el paso del tiempo, y el vestuario que se basa en una buena combinación entre el negro, el blanco y los rojos.
Esta es una obra de tensión constante, no olvidemos: “El infierno son los otros”.



Sinopsis de Prensa:

No importa cuál sea el círculo infernal en el cual vivimos, creo que somos libres para quebrarlo y si las gentes no lo quiebran es que también libremente permanecen en él. De tal modo que se meten libremente en el infierno. Humor e irónia.
Antes cien mordiscos, antes el látigo, que este padecimiento mental, este fantasma del sufrimiento que roza, que acaricia y nunca hace demasiado daño.
Tres posibilidades que el sistema establecido rechaza por diversas razones, tres modos de ser la propia existencia que implican marginalidad y rebeldía. No se les puede asumir a conciencia sino en el desgarramiento y la lucha. O bien negando la responsabilidad de la elección, y/o encubriendo la propia condición con otra imagen más segura y aceptable, proporcionada en buena medida por los otros. Una tercera posibilidad de la conciencia, aparte de la aceptación auténtica de la propia responsabilidad, reside en la negativa a dejar confundir la totalidad de la existencia con lo realizado en una sola elección.
La obra se inicia con El Camarero conduciendo a un hombre llamado Garcin hacia un cuarto, que la audiencia pronto identifica como el infierno (el infierno puede ser un hotel gigantesco, debido a los "cuartos y pasillos" mencionados en la obra). Finalmente, una mujer, Inés, entra a la habitación de Garcin, y posteriormente otra, Estelle. Luego de que ambas ingresen, El Camarero sale y la puerta es cerrada con llave. Todos esperan ser torturados, pero no aparece torturador alguno. En lugar de ello, descubren que están ahí para torturarse entre ellos, lo cual parecen estar logrando. Al principio, los tres observan eventos que les conciernen, sucediendo en Tierra, pero finalmente (conforme su conexión con la Tierra se desvanece y los vivos prosiguen) son abandonados con sus propios pensamientos y la compañía de los otros dos. Al final de la obra, Garcin exige salir; tras decirlo, la puerta se abre, pero ninguno decide salir, ya que se dan cuenta de que no pueden vivir los unos sin los otros. El Infierno son los Otros.




Ficha técnico-artística:

Jean Paul Sartre


EL LABERINTO DEL CÍCLOPE
Mexico 1718 (mapa)
Capital Federal - Argentina
Teléfonos: 4381-8223
Web: http://ellaberintodelciclope.blogspot.com/
Entrada: $ 70,00 / $ 50,00 - Domingo - 20:30 hs 


lunes, 24 de noviembre de 2014

Peter Shaffer en dirección de Clara Pizarro Pando

El ojo público, 
la otra cara de
El oído privado



Escribe:
Alejandro Miroli


El Ojo Público es la mitad de una obra en dos actos que Peter Shaffer (Inglaterra, 1926) estrenó en 1962: The Private Ear and The Public Eye. En El Oído Privado se explora la incapacidad del encuentro afectivo entre seres banales y cruzados por represiones, estamos en  los gloriosos 60 que cambiaron toda la percepción de la sexualidad y los roles femeninos. Recordemos que es la década de surgimiento del feminismo radical, el Movimiento de Liberación Femenina que planteaba que la superación de la sociedad patriarcal exigía una crítica de las instituciones capitalistas, al tiempo que del feminismo conservadorel modelo de Helen Gurley Brown (editora de Cosmopolitan) que promovía una visión amplia de la sexualidad femenina sin mencionar ninguna estructura social–.


En ese sentido El Ojo Público expone la mutable condición del amor matrimonial: concebido como lugar de convenciones y roles fijos en la visión tradicionalista de Charles, lugar de desarrollo personal en la visión sesentista de Belinda.


Pero esta relación entre enamoramiento y transformación tal cómo está expuesta en El Ojo Público tiene un linaje teatral único: el tópico del desarrollo o crecimiento personal de una joven vulgar que es cruzado por el enamoramiento. En 1912 George Bernard Shaw estrena su obra más conocida e influyente: Pigmalyon. La historia –basada en el mito griego de Pigmalyon: un escultor que se enamora de su esculturadescribe el proceso de transformación de la joven callejera, Eliza Doolittle, en una dama sofisticada y refinada, gracias a la educación que le brinda el profesor Henry Higgins.

En El ojo público, Belinda es como Eliza Doolittle: una joven casada con Charles Sidley –un maduro contador, diletante y sofisticado consumidor de cultura, y extremadamente convencional, quién desea formar a su joven esposa en estos gustos, a quien conoce de un mundo más chato y vulgar. Y que no puede darse cuenta que el deslumbramiento que se produce en los primeros tiempos, el descubrimiento de uno y otro, se ha acabado y que el presente exige otras formas que renueven el amor que ambos se dispensan.
Pero El ojo público no sólo es una obra sobre la crisis matrimonial en los 60, en que comenzaban a romperse modelos matrimoniales propios de las clases medias urbanas. También es una obra sobre la mirada, centralmente sobre ello.  Y Shaffer cruza ambos tópicos, poniendo en la asunción de la mirada –la pura mirada, sin texto, sin dimensión semiótica alguna– la posibilidad de transformar la rutina matrimonial.
Pero al ser una exposición dramática sobre la mirada la obra va mucho más allá, en forma tal vez lateral al tema del desencuentro matrimonial que aparece como central; el ojo público, el ojo que todo lo ve es aquel ojo del Dios que apareciera en la filosofía de Berkeley, sólo porque Él veía el mundo este mundo adquiría realidad: “… el mundo, no tienen ninguna subsistencia sin una mente; que su ser es ser percibidos o conocidos; que, por consiguiente, mientras no son actualmente percibidos por mí, o no existen en mi mente ni en de algún otro espíritu creado, entonces, o bien no tienen existencia en absoluto, o bien subsisten en la mente de algún otro Espíritu eterno…”.
Si Berkeley fue el filósofo que puso la mirada en el punto central de la Realidad, Julian Cristoforou –el detective contratado por Charles para ver si Belinda lo engaña con otro hombre es quien pone la mirada en el punto central de Belinda: ve lo que hace Belinda y la ve, y es simultáneamente visto por ella.
Y en ese ver a Belinda, establece un vínculo mudo, de reconocimiento en un puro presente, sin intercambio de información ni de relatos; un imperio de la mirada que constituye subjetividad –la que como el árbol de Berkeley sólo existe si mira o es mirada; así sólo tomado por la mirada cómplice y gestos vagos, cobija y repara el malestar afectivo que ella tiene, el enojo con su marido, quien la pone como muñeca, como compañía, como logro y no como mujer.
Esta presencia de la mirada como eje de la transformación se acrecienta con el recurso escenográfico de escaleras altas, en las que suben los personajes en los momentos de mayor intensidad dramática, dándoles desde esa altura una visualidad que excede las paredes del estudio, que vas más allá, concitándose un espacio de trascendencia.
De ese modo El Ojo Público pone en el formato de una reflexión leve, sobre la crisis matrimonial, uno de los problemas fundamentales de la metafísica de la Modernidad.  Si bien no parece la pretensión del autor, es de resaltar la presencia de esa deriva hacia el tema de la mirada.
Milagros Almeida con el vestuario y maquillaje de la época, adquiere la mayor intensidad dramática, y demuestra el punto en el cual el amor y la pasión comienzan a desgajarse y exigen ser revividos. Jorge Sánchez Mon compone a un personaje convencional, en exceso, y esto lo hace resaltando esa convencionalidad, acentuando en su tono de voz y posición corporal ese carácter –lo que tal vez exigiera una mayor toma de riesgo, en los que no sólo hablara de sus emociones, sino que las viviera–.  Y Ariel Mele compone al detective Cristoforou, como un personaje generador de equívocos, como medio desconectado de su interlocutor.


Quienes hayan visto El Oído Privado (1), en donde también actúa, podrían sorprenderse con la continuación del registro actoral, de un personaje dubitativo, ambiguo, situación que de alguna manera compromete su personaje.
Por último es de destacar la escenografía, austera y acogedora, y también el vestuario que contribuye a la ambientación epocal de la obra.


Sinopsis de Prensa:

Podemos ver en esta obra el excitante descubrimiento del amor en sus comienzos y el inexorable desgaste del mismo por el paso del tiempo. A la vez, se instala una brecha generacional entre los personajes que conforman el matrimonio, más aguda aún, por la revolución cultural londinense de los años 60, expandida de forma explosiva a todas las fronteras. El tercer personaje confronta y a la vez coopera, de forma extraña conformando entre todos un curioso trío. Bellas palabras de Shaffer para tratar cada uno de estos sentimientos de manera profunda y sutil.
Con el diseño de luces de Marco Pastorino y con escenografía y vestuario del talentoso Rene Diviu la puesta sucede en un espacio típico londinense de la época, dejando a los personajes revalorizar las palabras del autor donde lo universal se impone con rigor. La música acompañara de manera obsesiva con el ritmo de lo que sucede en escena.



Ficha técnico-artística:


PATIO DE ACTORES
Lerma 568 
(mapa)
Capital Federal - Argentina
Teléfonos: 4772-9732
Entrada: $ 90,00 / $ 70,00

Sábado - 21:30 hs - Hasta el 06/12/2014