martes, 16 de julio de 2013

Amor canalla en La Máscara

Escribe:
Alvarez Castillo 

Arte en Baires estuvo en el estreno de “Amor canalla”, una obra de Guillermo Farisco con dirección de Norberto Gonzalo que se da en La Máscara; sala consagrada al teatro argentino, que hace más de una década no cesa en su magisterio artístico.


Farisco no sólo es el autor del texto sino que hace el protagónico masculino, encarnando un personaje que, como partícipe activo de ese difícil periodo que fueron los setenta, no se construye como un sujeto convincente. Lucho se hace a un lado del curso de la historia y deja que el artificio de Prisma triunfe sobre la realidad. Se podrán ensayar varias lecturas sobre su comportamiento, pero la pasión, seguramente, no será lo que lo ensalce, y la pasión –más allá de la racionalidad y los argumentos– a nuestro juicio es lo que diferenció a los actores políticos de esos años en comparación a los de hoy. Lucho se salva, porque se salvaguarda. El amor desatado o enfermizo de Prisma, le sirven de ocultamiento. El amor puede ser canalla, pero Lucho no es un héroe. Su parlamento final es parte del discurso de los que no estuvieron ahí, cuando el ahí era un “aquí y ahora”. Cuando el “ahí” no ofrecía máscaras ni disfraces para el disimulo. Lucho lleva consigo la presencia de los desaparecidos, en él esa presencia es culpa. 

El conflicto que existe entre las dos hermanas es fundamental para que exista por un lado ese secuestro amoroso que presenciamos en la pieza y, por otro, para que se dé la dialéctica interior/exterior, que llevará al desenlace y hará en varias ocasiones trastabillar la estrategia de Prisma. Pristina es el complementario exacto, dentro de una familia típica de ese Buenos Aires, de Prisma. Ambas mantienen una insatisfacción simbólica ante la otra. Y crean alrededor de la figura de Lucho –una consciente, otra inconsciente– ese ámbito artificial, ese útero renovado donde Lucho pasa décadas de historia argentina como un niño aferrado al regazo de su madre, aún en la queja, aún en el engaño, aún en la apariencia. Lucho padece la acción, no la ejecuta. La creación y recreación del  mundo recaen en los factores femeninos.
Mientras Pristina refleja el mundo exterior en su ideal burgués, Prisma –que amplifica a los otros y se proyecta ella misma en su creación– es ese mundo interior que no se abre hacia afuera y no puede alcanzar la madurez. Y en ese conflicto familiar, las apariciones de Pristina escapan al control de Prisma y crean constante inestabilidad, hasta que la inestabilidad se torna insoportable y da lugar a una nueva síntesis. Cada personaje, una vez roto el artificio, alcanzará un nuevo estadio. 

Marcela Fernández Señor y Lucrecia Rodríguez animan con calidad sus papeles; cada una de ellas da credibilidad al texto. También reconocemos lo acertado de las intervenciones, basadas en grabaciones de discursos históricos, que caracterizaron distintos periodos de nuestra historia. Ellos son los encargados de señalar el paso del tiempo, con la carga de lo que esto significa en “Amor canalla”.
Una austera escenografía, buena iluminación y puesta general, acompañan la feliz dirección de Norberto Gonzalo. 

Sinopsis del espectáculo: Una mujer (Prisma), esconde en su casa a un hombre (Lucho) quien es perseguido por la dictadura, ayudada por su hermana (Prístina) a la que le oculta la verdad del porqué ese hombre está en su casa, diciéndole que es su amante.
Prisma está enamorada de Lucho desde los tiempos en que cursaban el secundario, muchos años atrás. El tiempo va pasando, llega la democracia, pero ella jamás le revelará a Lucho lo que sucede en el exterior, creándole un mundo de miedo para retenerlo a su lado y conseguir su amor, cosa que nunca logrará. Por su parte Prístina que es la única que visita de vez en cuando a su hermana, en sus conversaciones frívolas, sin querer dará datos de lo que sucede en el país, cosa que Prisma tiene que justificar e inventar para que Lucho no sepa la verdad. En medio de esta siniestra mentira suceden las vidas de estos tres personajes, la cual podría ser una historia de amor, pero un amor diferente, un amor canalla.


FICHA TÉCNICA:

Reparto

Prisma                  Marcela Fernández Señor
Lucho                    Guillermo Farisco
Prístina                  Lucrecia Rodríguez

Escenografía y vestuario
Lucía Trebisacce – Carlos Bustamante


Puesta de luces
Norberto Gonzalo – Alejandra Dziewguc

Musicalización
Guillermo Farisco

Diseño gráfico y fotografía
Ramiro Gómez

Dibujos
Patricio Gonzalo

Producción ejecutiva
Ana Vinuesa

Asistencia de dirección
Patricio Gonzalo

Puesta en escena y dirección
Norberto Gonzalo

Sábados 21hs.
Localidades $ 70,-

Teatro La Máscara
Piedras 736
Te: 4307-0566
www.lamascara-teatro.blogspot.com
https://www.facebook.com/pages/Teatro-La-Máscara/

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