martes, 29 de noviembre de 2011

Jazz en Sáenz Peña – Una cita para los jueves

Escribe: Héctor Alvarez Castillo



Gracias a esa magia que se da cada tanto, para fines de septiembre surgió una grata cita con el Jazz en la localidad bonaerense de Sáenz Peña, límite con el porteño barrio de Devoto. El ritmo y el swing se renuevan cada siete días en “No queda Otra”, Resto Bar ubicado en Avenida América 595, a pocas cuadras de la Gral. Paz.
Los músicos que organizan estas sesiones jazzísticas denominaron el encuentro: Cuartetazo con Jazz 4+1, que consiste, justamente, en un cuarteto, que es base de los shows, integrado por: Walter Ramello – Saxo, Damian Vernis – Bajo, Lea Rodriguez – Guitarra y Luis Perez – Bateria, a los que se suman, en cada ocasión, distintos artistas invitados.
Esta habitual incorporación de otros músicos da a cada jueves y a la misma formación base, una dinámica y el factor sorpresa, cualidades apreciadas por los que concurren semanalmente. La estrategia plantea desde el vamos el carácter abierto de la cita.
Distintos temas y estilos se oyen en “No queda Otra”. Suena "Solar" de Miles Davis, "Impressions" de John Coltrane, "Footprints" de Wayne Shorter, y un poco de bossa nova de la mano de Tom Jobin en clásicos como "Insensatez".
El repertorio se renueva en cada encuentro en este espectáculo a la gorra, con artistas consagrados a su arte y en un lugar agradable, con buena atención y precios que invitan a vestirse de habitué.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Taller mecánico - Tragicomedia de Patricio Abadi


La obra transcurre dentro de un taller mecánico venido a escenario de las pasiones, miserias, encuentros y desencuentros de los personajes. Y, más allá de la concepción delirante del guión, percibimos que se mantiene la naturaleza, las características propias de lo que es un taller mecánico, al menos, de lo que suscita en nuestro imaginario. La marginalidad y el suburbio dan su presente. Un parto inminente, infidelidades que circulan sin decoro, venganzas y antiguas rabias familiares, van siendo los ingredientes sobre los que se afirma la acción.
La labor de los actores es convincente, estando a la cabeza del elenco –o como atractivo convocante– la eterna Katja Alemann.
El Taller mecánico es una obra que invita a la distracción, en poco más de una hora, en la sala del teatro Beckett, a pocas cuadras del Abasto. Una zona donde creció, afortunadamente, otro polo artístico-teatral en la ciudad de Buenos Aires.

ELENCO:
KATJA ALEMANN
ARIEL GIGENA
EUGENIA ROSALES
GERMAN PATÁN CUNESE
RICARDO TAMBURRANO
RODRIGO RAMÍREZ

FICHA TÉCNICA:
LUCES: SILVANA CORREA
VESTUARIO: ANA NIEVES VENTURA
REALIZACIÓN ESCENOGRÁFICA: GERMÁN PATÁN CUNESE - EDUARDO MANFREDI
FX Y MAQUILLAJE: CAMILA VALDEZ (FX K1000ART PRODUCCIONES)
DRAMATURGISTA: JUNIOR LAREO
FOTOGRAFÍA Y D.G.: PABLO SCAVINO
ASESORAMIENTO FÍSICO-EXPRESIVO: SANDRA FIORITO
ASESORAMIENTO COLUMPIO DE INVERSIÓN: RUBÉN SEIJAS
COLABORADORES ARTÍSTICOS: ANA CLARA SCHAUFFELE - SERGIO BARATTUCCI
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: NENA PRODUCCIONES (NENAPRODUCCIONES@GMAIL.COM)
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: PATRICIO ABADI

domingo, 16 de octubre de 2011

El inspector Lontonteau en misterio en la mansión Lapat


Obra de Charly Palermo y Jorge Delgado

Por dos mese estuvo en cartel la comedia “El inspector Lontonteau en misterio en la mansión Lapat”, en la sala Moulin Blue, sobre Rodríguez Peña, a metros de la Avenida Corrientes. La obra tiene la particularidad de plantear a los espectadores la elección del final entre seis opciones posibles, según el personaje que se elija como culpable. Fue escrita en colaboración por Jorge Delgado y Charly Palermo. En este último recae la direccion y puesta en escena de la nueva producción del grupo “Los cazadores del arte perdido”.
Además, ambos autores actúan en los papeles del Inspector y su “afrancesado” ayudante, el sargento Latolerance. En la caracterización del personaje del inspector está fuertemente presente la conseguida por Steve Martin en el reciente remake de “La pantera rosa”, pero cumplida con solvencia por Jorge Delgado. Destacamos, por otra parte, las actuaciones de Miguel Ángel Spano, en el rol de Zinedine Platini, el mayordomo, y de Melisa Fernández, en el logrado personaje de Dominique Lapat.
Gracias al ritmo de la acción y lo risueño de las situaciones y diálogos –en ocasiones algo procaces– la más de una hora y media de duración de “El inspector Lontonteau en misterio en la mansión Lapat” no se hace notar, y lo transforman en una sátira recomendable para la distracción.

Charly Palermo es un inquieto y laborioso gestor de espectáculos teatrales, en la ciudad de Buenos Aires, hace varias décadas, y su constancia lo va premiando con la llegada a salas más céntricas dentro del circuito teatral, con el incremento natural del público que asiste a sus obras. En el caso de esta aventura del inspector Lontonteau, las representaciones fueron a sala llena y el próximo año probablemente sea puesta nuevamente en cartel.

Ficha Técnica:

Inspector LOTONTEAU: Jorge Delgado
Sargento LATOLERANCE: Charly Palermo
Denise LECHUPEAU: Analía Reymundo
Dominic LAPAT: Melisa Fernández
Isabella SHEGOTARDE: Laura Di Leo
Zinedine PLATiNi: Miguel Ángel Spano
Ivonne LEMANYÉ: Florencia García
Michel LAPAT/Stiré LAPAT: Christian Carrizo

Detrás de Escena:

Guión:Charly Palermo/Jorge Delgado
Música Original:Carlos Bolo
Prensa:Miguel Ángel Spano/Analía Reymundo
Coreografía:Marianela Camerlinckx
Vestuario:Ana Pradelli
Escenografía:Julieta Grimaldi
Maquillaje:Fannymakeup
Fotografía:Marcelo De Oliveira
Diseño gráfico:Ceachedesign
Diseño de luces y sonido:Agustín Pereyra
Asistencia de Dirección:Victoria Fernández Segurotti
Producción general:Jorge Delgado
Dirección y puesta en escena:Charly Palermo

sábado, 15 de octubre de 2011

No hay que llorar


“Lo cómico es un poco de mecánica adherida a los seres vivos. Pero hay cada vez más mecánica y menos seres vivos.”
Eugène Ionesco



Esta pieza de realismo costumbrista, escrita por Roberto Cossa en la década del setenta, intenta, en tono de tragicomedia, decir algo sobre los intereses y valores de la clase media de esos años –alguno estira la cuestión hasta nuestros días.
Cossa no propone teatralmente más que una oportunidad de esparcimiento, un texto que en su puesta hace reír, poco más, poco menos, gracias a una pueril presentación de las relaciones humanas. Para esto arma un grupo de tres hermanos, con las esposas de dos de ellos, y la infaltable madre, ese sagrado vínculo que aún en su rol de cordero, en el acto sacrificial, aúna la familia dispersa. Ellos componen el elenco de “No hay que llorar”.

Gustavo Brenta, joven actor y director teatral, asumió la conducción de esta obra que cada tanto ve la escena porteña. Recordemos la reciente versión de Jorge Alberto Gomez, con asistencia en la dirección de Claudio Rodríguez.

Brenta ha trabajado con acierto las posibilidades que brinda el texto, dando ritmo y velocidad a las situaciones y diálogos que se dan en el mismo. En esta puesta estuvo al frente de un elenco joven, que seguramente tendrá otros desafíos en el futuro, abordando temáticas más inquietantes.
Se destacan las actuaciones femeninas y los momentos en los que en escena se da una especie de paroxismo, en el que afloran las mezquindades y particularismos de los personajes. Las virtudes, los defectos, son resultado de las limitaciones. Y el dinero –esa mercancía– se presentará como una panacea, algo que sana las relaciones y es capaz de otorgar sentido allí donde no lo hay. Un espejismo, nunca otra cosa. El caos intenta estabilidad en un sentido prestado, pero lo tragicómico de la historia revela esa carencia. Lo que se exhibe como sentido es la falta, justamente, de él. En una lectura: todos los personajes son parte de la estafa y, en un pliego más profundo, todos son burlados. Ninguno escapa a su pobre destino.


Ficha técnica

Espectáculo: No hay que llorar
Autor: Roberto Cossa
Dirección: Gustavo Brenta
Estreno: Sábado 20 de agosto de 2011.
Lugar: Teatro La Máscara. Piedras 736 (esq. Independencia)
Día y horario de función: Sábado 23 hs.
Tel.: 4307-0566.
Duración: 60 min aprox.

Elenco:
Andrés Aramburu – Gabriel
Verónica Bordelón – Luisa
Ezequiel Brenner – Pedro
Roberto Cappella - Osvaldo
Jimena Dmuchowsky – Graciela
María Eugenia Gómez - Ester

Dirección: Gustavo Brenta
Asistente de dirección: Laura Ledesma
Escenografía: Karina Maliauskas
Vestuario: Karina Maliauskas

miércoles, 8 de junio de 2011

Querida Elena





Querida Elena es más que una sala de teatro cercana a Parque Lezama. Querida Elena es una antigua casa, con amplios patios y piezas contiguas, ubicada en el porteño barrio de la Boca. En ella cuando se comunica que se dio sala, el espectador va penetrando por un corredor interno –por las noches permanece en penumbras– atravesando una construcción que lo observa desde sus ventanas, desde un primero y segundo piso, por arriba de los seres que marchan en procesión.
Cada uno correra con su cuerpo y manos plantas que caen desde las alturas, y luego pasará por una puerta falsa hasta alcanzar la sala. Ante y entre nosotros se despliega el escenario. Afuera quedan fotos colgadas en las habitaciones, dibujos, ropa exhibida en un dormitorio, esculturas expuestas al aire libre. Ahora va a comenzar la obra.

QUERIDA ELENA
Pi y Margall 1124(mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4361-5040
Web: http://www.queridaelena.blogspot.com

Almuerzo en la casa de Ludwig W.

“Almuerzo en casa de Ludwig W.”
Una cita con el teatro


Escribe: Héctor Alvarez Castillo



Es probable que ante las obras de Thomas Bernhard (1931-1989), nuestros valores y vivencias entren en crisis. Lo que ocurre en el texto no deja de salpicarnos. No hay invitación a la distracción, nada semejante; lo que está en ellas va directo a la esencia de lo humano. Los destellos de libertad que percibimos, enmarañados con la lucha y la agonía, no ofrecen estancia cómoda, aún en los pasajes en que la comicidad nos lleva a una risa incontenible.

El estilo de Bernhard combina de manera constante el humor negro y la ironía, tanto como la locura, la soledad y el sin sentido de esta existencia. En su teatro esto se expone merced a un mecanismo de gran complejidad dramática, que se nos presenta pergueñado con simpleza magistral. El ser humano aparece como un animal que choca contra sus límites, y su rebelión no es más que un gesto absurdo o un grito ahogado. La alienación, la autodestrucción, son la opción que siempre está a mano.

En “Almuerzo en la casa de Ludwig W.”, las hermanas comienzan a deshilvanar la historia, desde los comentarios sobre la estadía de Ludwig en el nosocomio hasta los avatares familiares que surgen en los diálogos. Los intercambios de palabras en la obra siempre trasmiten frenesí, un páthos. Hasta el silencio mismo, cuando hay tiempo para él, es acuciante. El ritmo despabila. Asistir a una representación de esta obra, seguramente, no es un pasatiempo.

La excusa, o la fuerza que construye la acción, es el regreso de Ludwig a la casa paterna, habitada por sus dos hermanas. Él está allí desde la noche anterior, y nosotros asistimos al momento en que se prepara el primer almuerzo. Los hermanos se reunirán alrededor de la mesa tutelar, en una ubicación que tendrá resonancias en la memoria de cada uno de ellos.
El clima intenso y asfixiante manifiesto en cualquier rutina –poner una mesa, servir la comida– transforma a ésta en un ritual, nos introduce en las formas de una religión familiar, donde los símbolos se manifiestan rotundamente. Sólo el orden maníaco de la hermana mayor –síntoma de expiación–, es una defensa ante el ímpetu de Ludwig y lo familiar, que avasalla la posibilidad de un presente sano. Los personajes habitan en la endogamia, coexistiendo con ellos una competividad que es otra ancla hacia el pasado. El trabajo sobre el lenguaje penetra en las capas de la realidad de modo obsesivo.




Ludwig es eje del discurso, ausente o presente dispara la acción. Y aquí tenemos la destacada actuación de Galo Ontivero, que es capaz de imprimirle al personaje la energía que éste solicita en la mayoría de los pasajes, así como la apatía que no deja de acompañarlo. El papel de sus hermanas no es meramente formal, sino que sobre ellas también se recuesta el peso de lo familiar, ese mandato feroz que las ata vitalmente. Puede vérselas como satélites de ese hermano que retorna, pero todo gira alrededor de ese fatum familiar.
Natalia Fernández Acquier despliega suficiencia en el rol de la hermana mayor, desde la postura física, la voz, sus incursiones dentro y fuera del sitio donde se plasma lo esencial de la historia. Fernández Acquier siempre está participando. Siempre está ahí.
El papel de la hermana menor –dentro del triángulo establecido–, es el que muestra mayor contraste con la personalidad de Ludwig, quien goza de una inteligencia brillante. Ahí encontramos a Tatiana Santana, que da la impresión de no acabar de delinear el personaje, un personaje volátil, pero no fácil de interpretar.
Debemos agregar que la música, y en una obra con constantes referencias a ella, es incindentalmente correcta, gracias a la buena labor de su creador e intérprete: Gabriel Cichero.

El teatro representa la realidad del teatro, la otra es una excusa. De otro modo se escribirían ensayos y biografías donde encontramos novelas y dramaturgia. Panfletos y no poemas, donde leemos poesía. Si en esta obra para el autor están presentes momentos de la vida del filósofo Ludwig Wittgenstein –recordemos su amistad con uno de su sobrinos–, o al menos el fantasma de éste, a mi juicio este dato o fuente son prescindibles. No es necesario saber sobre esto cuando se está ante el texto y su puesta escénica. Agrega algo, un disfrute marginal. Pero “Almuerzo en casa de Ludwig W.” está más allá de eso, es un almuerzo en familia, con todos sus integrantes, con los que están tanto como los que partieron, esos que permanecen simbólicamente, con fuerza bestial, arrasando el presente. Es un almuerzo con sus padres, la sirvienta, el doctor, las vacaciones, con la abuela, con nosotros mismos. Porque también nos han invitado.
En esta línea de análisis podemos interrogar qué tanto busca el autor realizar una crítica o cuestionamiento hacia las artes en general y la filosofía, hacia los intérpretes o los creadores. O si esas menciones al fin no son más que manifestaciones de lo humano, todas ellas condenadas al desastre. Eso está ahí, cada uno discutirá o avalará la ocurrencia en su momento. Coincidirá con la voz de los protagonistas de este almuerzo familiar o no, se identificará o romperá lanzas con lo explícito e implícito del discurso. Lo que no podrá es permanecer ajeno. Bernhard si no nos hace más inteligentes, al menos nos fustiga en ese sentido.

Esta puesta de Carlos Peláez, secundado por Valeria Pierabella, es una excelente posibilidad de ver teatro en base a buenas actuaciones y a un texto literario y dramático que alientan a salir de nuestras casas tras lo que no abunda. La dirección es la de alguien que ha sabido captar las posibilidades expresivas de la obra.


Héctor Alvarez Castillo
Buenos Aires, junio de 2011


Ficha técnico artística

Autoría: Thomas Bernhard
Actuan: Natalia Fernandez Acquier, Galo Ontivero, Tatiana Santana
Diseño de vestuario: Ana Nieves Ventura
Diseño de escenografía: Eduardo Spindola
Diseño de luces: Eduardo Spindola
Diseño sonoro: Gabriel Cichero
Música original: Gabriel Cichero
Asistencia de dirección: Valeria Pierabella
Prensa: Claudia Mac Auliffe
Dirección: Carlos Peláez

QUERIDA ELENA
Pi y Margall 1124 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4863-2848
Web: http://www.queridaelena.blogspot.com

sábado, 28 de mayo de 2011

en3 - Un tríptico atravesado por la sexualidad



Escribe:
Alvarez Castillo

Un tríptico atravesado por la sexualidad




Un tríptico que se abre en dos, en uno, y que desde ahí retorna a dos, a tres, al número inicial, porque a lo largo de la obra desfilan distintos cuadros que expresan situaciones, relaciones, donde los personajes se van moldeando a sí mismos, gracias a los intercambios que se dan en escena.

Considero que no es una obra que entre –sino ajustadamente–, en la categoría de danza y tampoco en lo que habitualmente entendemos por teatro. Su propuesta intenta reunir a estos dos vastos conjuntos, utilizando herramientas, símbolos, lenguajes, que se combinan como soportes naturales de lo que se quiere trasmitir. Y acerca de lo que se intenta trasmitir, justamente, percibo que en la sexualidad, el encuentro y el desencuentro cargados de sexualidad, está el centro de sentido que exhibe este cuerpoobra.

Esto se va dando sobre diferentes líneas de acción, guías sobre las que, en su convergencia, se arma la historia. Cada actor/actuante de en3 tendrá su monólogo escénico y su dueto. También están las intervenciones dirigidas, directa o indirectamente, al público, que crean un acercamiento que no limita al espectador a una mera contemplación de un hecho abstracto, separado de su presencia, que ocurre ahí, que está afuera. Sino que lo estimulan, a través de la risa, de la sorpresa, de la música, a involucrarse con lo que sucede delante de él.

El rol masculino, desde el texto y los movimientos físicos que se dan en escena, es el gran cuestionador de lo que ocurre, y a la vez ese rol es el cuestionado desde la actividad de las dos danzarinas. Hay escenas de monólogos casi teatrales, otras donde se puede sospechar cierta puesta del mito de Dyonisos, pero en el mismo planteo de la soledad, que se da en algunos pasajes, se filtra constantemente el de la comunicación, el de la relación. La palabra amor, con su plurisemia, es disparadora del discurso y también, en el silencio, en el ámbito privado, en la propuesta física de la obra, del sentido.

La obra esparce interrogantes que no se propone, más allá de su puesta, responder. Esos interrogantes, como quiebres del sentido, son en cada uno de nosotros distintos caminos.


Ficha artística y técnica

en3 (cuerpoobra)
Grupo la PAva (danza dependiente)

Interpretación y Composición Coreográfica: Magali Canosa, Vanina Santicchia, Roberto Ariel Tamburrini
Asistencia de Dirección: Georgina Forconesi

Asistencia Artística: Analía Barbieri

Diseño de Iluminación: Eduardo Spíndola

Diseño y Producción de Vestuario: Jimena del Hierro

Diseño Grafico: Sergio Calvo

Fotografía: Facundo Ballesta

Colaboraciones: Mariana Carli, Norberto Massimillia, Silvina Barbieri

Idea y Dirección: Roberto Ariel Tamburrini

Actualmente en "Querida Elena", Pi y Margall 1124, la Boca, Buenos Aires. Reservas 4361-4050. Funciones: días viernes, a las 23 hs.


lapavadanza@hotmail.com.ar

www.lapavadanza.blogspot.com

http://en3cuerpoobra.blogspot.com

cuerpobraen3@gmail.com

Crítica: Héctor Alvarez Castillo